7 señales que indican que estás recibiendo una buena terapia psicológica

7 señales que indican que estás recibiendo una buena terapia psicológica
1. La terapia que recibes posee base científica

No solo es importante que la intervención que estás recibiendo funcione, sino que aporte evidencia suficiente de por qué funciona (base científica). La evidencia que necesitamos no siempre podrá ser encontrada en sus resultados, así que no todo lo que “funciona” es válido.

El verdadero problema radica en que lo que puede funcionar (ocasionalmente) sobre las circunstancias concretas de una persona, podría reforzar conductas indeseables bajo circunstancias distintas. 

“No es cuestión de quedarnos solo con los éxitos de la terapia, sino de descubrir por qué ocurren, para evitar que otras personas se enfrenten al fracaso”.


2. Posees información sobre tus derechos en terapia

Si el terapeuta ya te ha explicado que posees derecho a la confidencialidad de tus datos, a negarte a cualquier intervención (y conocer sus riesgos), a recibir explicaciones simplificadas de lo que te ocurre, y a que respeten tu dignidad como persona, es un buen indicador de una buena terapia.

Si el terapeuta oculta información, te confunde, menosprecia intelectualmente, o directamente se niega a explicarte los derechos que posees o la información que solicitas, probablemente no estés recibiendo una buena terapia.

“Recuerda que la decisión de seguir o cambiar de terapeuta es tuya. Consulta las dudas que necesites”.


3. Tu problema no ha sido etiquetado ni patologizado

Los “trastornos mentales” sólo son etiquetas que utilizamos para englobar problemas de comportamiento, es decir, solo son nombres que utilizamos para describir problemas, no para explicar problemas. En otras palabras, los “trastornos mentales” no existen como una realidad diferente a las conductas que designan, ya que solo son nombres, no explicaciones.

Como consecuencia, tus problemas se localizan en el contexto social en el que vives, no en tu cerebro, ya que no existen pruebas biológicas inequívocas que demuestren lo contrario. 

“No tienes una enfermedad, solo tienes un contexto aún más exigente que el repertorio de soluciones que tienes para enfrentarte a él”.


4. El servicio que recibes es individualizado, no guionizado

El hecho de guionizar sesiones es un error muy común entre psicoterapeutas novatos. Así pues, no tiene sentido que el terapeuta escriba un guion de cada sesión de psicoterapia, ya que, aunque literalmente pudiera meterse en tu piel y vivir tu vida, ya partiría de una historia individual anterior, que impediría que viviera cada situación tal y como lo harías tú. 

El objetivo de cada servicio de psicoterapia individualizado debería ser identificar la función que tienen tus respuestas por individual, en el contexto en el que se producen. Robotizar y sistematizar tus problemas es una señal de que probablemente no estás recibiendo una buena terapia. 


5. Posees una lista de objetivos conductuales a alcanzar

Una de las principales señales de que estás recibiendo una buena terapia, pasa porque el terapeuta proponga y plantee objetivos terapéuticos a disminuir, aumentar, eliminar, instaurar y mejorar, teniendo siempre cuenta las hipótesis sobre el origen y el mantenimiento de tus conductas problema. 

Tu terapeuta tiene la obligación de exponerte y explicarte los objetivos de la terapia sin usar tecnicismos complejos, sin hacerte falsas promesas y sin usar extremos como “siempre” o “nunca”. Además, los objetivos que te plantee deben ser realistas y alcanzables, además de medibles, para poder pautar con éxito una intervención concreta para cada uno de ellos.


6. Tu terapeuta no te utiliza para sobrevalorar su trabajo

Si tu terapeuta utiliza el trabajo que está haciendo contigo para “hacerse valer”, haciendo comentarios sobre lo supuestamente importante que es su presencia en tus éxitos, acelerando la intervención, y haciendo alusión constante a que “sin él no habrías podido conseguirlo”, probablemente no estás recibiendo una buena terapia.

Resumiendo mucho, el trabajo del terapeuta consiste en descubrir los motivos por los que te comportas de determinada manera, y en darte y utilizar herramientas para poder modificar tu comportamiento problemático. Aunque es un trabajo importante, eres tú quien finalmente utiliza las herramientas, contando con que también exista un contexto favorecedor para que consigas tus objetivos. 


7. Observas mejoría y avances en la terapia

El principal objetivo final de cualquier terapia pasa por “dejar de necesitar la ayuda de tu terapeuta para tener una mejor calidad de vida”, a medida que se van cumpliendo los objetivos conductuales acordados. Si el terapeuta se enfoca en tu mejoría, y no en que te conviertas en un “cliente de por vida”, estás recibiendo una buena terapia.

Por otro lado, es muy normal que en tus primeras sesiones no consigas los resultados que esperas. Es importante que tengas paciencia y no saques conclusiones precipitadas, puesto que los cambios duraderos requieren tiempo. 

“Recuerda que tienes derecho a un seguimiento tras finalizar la terapia”.

 

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